Tengo tres nietos más que también me colman de cariño, orgullo y satisfacción, son Claudia, Javi y Jorgito, por orden cronológico, pero hoy, estas líneas son para Miguel.
Desde que pudo articular su primera palabra y dió su primer paso, tuvo muy claras dos cosas: le encantan los cuentos y jugar al fútbol. Apenas sabía andar y ya intentaba darle patadas al primer esférico que se le ponía delante y ahora juega con gran estilo y, cuando ocupa el puesto de portero, son dignas de ver sus paradas en plancha.
Respecto a los cuentos, desde chiquitín, le encantan todo tipo de historias y en cuanto ve un libro de cuentos, intenta que se lo lea alguien, pero sino lo consigue, era y es insaciable para todo tipo de narraciones, se sienta muy serio con el libro entre sus manitas, examina atentamente los dibujos e intenta descifrar el texto. Hoy en día, que ya sabe leer, parece más normal, pero era enternecedor verlo en esa actitud con dos y tres años.
Su cuento favorito, con diferencia, ha sido siempre LOS TRES CERDITOS, se lo he tenido que contar cientos de veces. Además nos ha dado mucho juego: un buen día su tío Jorge, harto de derribar casitas a soplidos, le contó el cuento de los tres cerditos moteros. A partir de ahí, los cuentos son a demanda.
En ocasiones, Miguel me pide, los tres cerditos aviadores, no os podéis imaginar las piruetas que les hacen hacer a los aviones y que hacen ellos mismos, incluso saltando de avión en avión, para huir del lobo,.Bien es verdad, que a veces recurren a los paracaidas y el lobo se queda con un palmo de narices, !con el miedo que le da volar!, al final nunca puede cogerlos.
También tenemos tres cerditos que son piratas, pero de los buenos, liberan a los prisioneros que tienen los malos y el capitán Miky, siempre le gana al capitán Patapalo y salva el cofre del tesoro. Los cerditos, cuando van al colegio, tienen que atravesar la selva, y a veces se paran por el camino a jugar o los persigue el lobo o tienen que salvar a Caperucita, pero al final siempre consiguen llegar a tiempo al cole.
Ultimamente coincidiendo con la época estival y generalmente estando al borde de la piscina , me pide el de los tres cerditos surferos, que en una ocasión, al saltar una ola, subieron tan alto que se encontraron en el palo mayor de un barco pirata, que encima era enemigo, tuvieron que bajar por el palo, poco a poco, como hacen los bomberos y luego arrastrar la tabla hasta el agua !Uh, les costó un montón!, además les perseguían los piratas, pero los despistaron y consiguieron escapar. A veces, comentamos las aventuras de los cerditos del monopatín, que un día subiendo un rampa muy fuerte, subieron tal alto que fueron a parar a la luna. !No os lo vais a creer! pero allí se encontraron un lobo lunero y se tuvieron que esconder en un crater de la luna, hasta que se despertaron y se dieron cuenta que todo había sido un sueño.
Por supuesto que el enemigo de los cerditos es siempre el lobo, pero después de tantas aventuras juntos, le han cogido cierto afecto al lobo, aunque sólo sea como compañero de aventuras, y hay veces que lo han salvado de un gran peligro. Por ejemplo, hace unos días, estaban los cerditos bañandose en la piscina y el lobo se metió al fondo para ver si se podía comer alguna patita de los cerditos y ellos se dieron cuenta y salieron a toda prisa. Pero antes de que el lobo pudiera salir para perseguirlos, porque es un poco torpe y nada muy mal, apareció una tortuga marina y lo cogió por el rabo y se lo iba a llevar al fondo del mar para que se lo comiera su amigo el tiburón, entonces a los cerditos les dió pena y, para salvarlo, le echaron una toalla en la cabeza a la tortuga para que no pudiera ver, y le tiraron una cuerda al lobo para que pudiera salir del agua.
Por eso, en ocasiones, el lobo prefiere jugar al futbol con ellos que comérselos, también les tiene cariño, aunque cuando el hambre le aprieta, recupera su instinto asesino. Los cerditos en caso de verdadero peligro, le compran un Mac Donals, se lo tiran a distancia para que se lo coma, y se calma. Ultimamente, tanto los cerditos como el lobo, en alguna fiesta de pijamas en casa de su yaya, han descubierto que el Mac Yaya, está más rico que el Mac Donals.
También le gustan mucho a Miguel las aventuras de los cerditos y Zipi y Zape, tanto que en muchas ocasiones los ha llevado a jugar al fútbol con los cerditos y han pasado muchas aventuras juntos, hasta le ganaron un partido a Peloto y otros empollones, como Sapientín.
Zipi y Zape, les han llevado a su casa para que conocieran a sus ratones, con los que también han jugado mucho, ya sabéis que Zipi y Zape los entrenan para que hagan piruetas circenses y los cerditos se lo pasan pipa viendo como saltan por el aro y cosas así, a ellos les gustaría enseñarles esos ejercicios al lobo, pero no se atreven. Al lobo no lo han llevado a ver los ratones, seguro que se los hubiera comido.
Los cerditos, que son muy estudiosos, les han ayudado a Zipi y Zape a hacer sus deberes para que Don Minervo no los castigara, y los animan a estudiar un poquito cada día para que en verano puedan jugar todo el tiempo. Los Zipi y Zape ha ayudado a los cerditos a hacer trampas en el bosque para coger al lobo cuando se ponía pesado y se los quería comer, entonces el lobo se enfadaba mucho, decía que son cuatro contra uno; en fin un montón de aventuras que nunca se acaban .
El tema de los cuentos siempre es pactado, él me dicta las coordenadas que debe seguir el relato, el personaje, el tema, etc.; es cierto que me da plena libertad para los detalles y desarrollo del argumento. Nos lo pasamos muy bien. La relación con mis nietos me enriquece, me renueva por dentro, me reconforta espero que el beneficio sea recíproco. Cuando se pone a leer, sus temas son más variados, le encantan Obelix y Asterix, Mordelo y Filemón y, bueno...todo lo que le puede gustar a un niño, pero, sería deseable que todos los niños tuvieran la misma afición por la lectura que tiene Miguel.
Desde que pudo articular su primera palabra y dió su primer paso, tuvo muy claras dos cosas: le encantan los cuentos y jugar al fútbol. Apenas sabía andar y ya intentaba darle patadas al primer esférico que se le ponía delante y ahora juega con gran estilo y, cuando ocupa el puesto de portero, son dignas de ver sus paradas en plancha.
Respecto a los cuentos, desde chiquitín, le encantan todo tipo de historias y en cuanto ve un libro de cuentos, intenta que se lo lea alguien, pero sino lo consigue, era y es insaciable para todo tipo de narraciones, se sienta muy serio con el libro entre sus manitas, examina atentamente los dibujos e intenta descifrar el texto. Hoy en día, que ya sabe leer, parece más normal, pero era enternecedor verlo en esa actitud con dos y tres años.
Su cuento favorito, con diferencia, ha sido siempre LOS TRES CERDITOS, se lo he tenido que contar cientos de veces. Además nos ha dado mucho juego: un buen día su tío Jorge, harto de derribar casitas a soplidos, le contó el cuento de los tres cerditos moteros. A partir de ahí, los cuentos son a demanda.
En ocasiones, Miguel me pide, los tres cerditos aviadores, no os podéis imaginar las piruetas que les hacen hacer a los aviones y que hacen ellos mismos, incluso saltando de avión en avión, para huir del lobo,.Bien es verdad, que a veces recurren a los paracaidas y el lobo se queda con un palmo de narices, !con el miedo que le da volar!, al final nunca puede cogerlos.
También tenemos tres cerditos que son piratas, pero de los buenos, liberan a los prisioneros que tienen los malos y el capitán Miky, siempre le gana al capitán Patapalo y salva el cofre del tesoro. Los cerditos, cuando van al colegio, tienen que atravesar la selva, y a veces se paran por el camino a jugar o los persigue el lobo o tienen que salvar a Caperucita, pero al final siempre consiguen llegar a tiempo al cole.
Ultimamente coincidiendo con la época estival y generalmente estando al borde de la piscina , me pide el de los tres cerditos surferos, que en una ocasión, al saltar una ola, subieron tan alto que se encontraron en el palo mayor de un barco pirata, que encima era enemigo, tuvieron que bajar por el palo, poco a poco, como hacen los bomberos y luego arrastrar la tabla hasta el agua !Uh, les costó un montón!, además les perseguían los piratas, pero los despistaron y consiguieron escapar. A veces, comentamos las aventuras de los cerditos del monopatín, que un día subiendo un rampa muy fuerte, subieron tal alto que fueron a parar a la luna. !No os lo vais a creer! pero allí se encontraron un lobo lunero y se tuvieron que esconder en un crater de la luna, hasta que se despertaron y se dieron cuenta que todo había sido un sueño.
Por supuesto que el enemigo de los cerditos es siempre el lobo, pero después de tantas aventuras juntos, le han cogido cierto afecto al lobo, aunque sólo sea como compañero de aventuras, y hay veces que lo han salvado de un gran peligro. Por ejemplo, hace unos días, estaban los cerditos bañandose en la piscina y el lobo se metió al fondo para ver si se podía comer alguna patita de los cerditos y ellos se dieron cuenta y salieron a toda prisa. Pero antes de que el lobo pudiera salir para perseguirlos, porque es un poco torpe y nada muy mal, apareció una tortuga marina y lo cogió por el rabo y se lo iba a llevar al fondo del mar para que se lo comiera su amigo el tiburón, entonces a los cerditos les dió pena y, para salvarlo, le echaron una toalla en la cabeza a la tortuga para que no pudiera ver, y le tiraron una cuerda al lobo para que pudiera salir del agua.
Por eso, en ocasiones, el lobo prefiere jugar al futbol con ellos que comérselos, también les tiene cariño, aunque cuando el hambre le aprieta, recupera su instinto asesino. Los cerditos en caso de verdadero peligro, le compran un Mac Donals, se lo tiran a distancia para que se lo coma, y se calma. Ultimamente, tanto los cerditos como el lobo, en alguna fiesta de pijamas en casa de su yaya, han descubierto que el Mac Yaya, está más rico que el Mac Donals.
También le gustan mucho a Miguel las aventuras de los cerditos y Zipi y Zape, tanto que en muchas ocasiones los ha llevado a jugar al fútbol con los cerditos y han pasado muchas aventuras juntos, hasta le ganaron un partido a Peloto y otros empollones, como Sapientín.
Zipi y Zape, les han llevado a su casa para que conocieran a sus ratones, con los que también han jugado mucho, ya sabéis que Zipi y Zape los entrenan para que hagan piruetas circenses y los cerditos se lo pasan pipa viendo como saltan por el aro y cosas así, a ellos les gustaría enseñarles esos ejercicios al lobo, pero no se atreven. Al lobo no lo han llevado a ver los ratones, seguro que se los hubiera comido.
Los cerditos, que son muy estudiosos, les han ayudado a Zipi y Zape a hacer sus deberes para que Don Minervo no los castigara, y los animan a estudiar un poquito cada día para que en verano puedan jugar todo el tiempo. Los Zipi y Zape ha ayudado a los cerditos a hacer trampas en el bosque para coger al lobo cuando se ponía pesado y se los quería comer, entonces el lobo se enfadaba mucho, decía que son cuatro contra uno; en fin un montón de aventuras que nunca se acaban .
El tema de los cuentos siempre es pactado, él me dicta las coordenadas que debe seguir el relato, el personaje, el tema, etc.; es cierto que me da plena libertad para los detalles y desarrollo del argumento. Nos lo pasamos muy bien. La relación con mis nietos me enriquece, me renueva por dentro, me reconforta espero que el beneficio sea recíproco. Cuando se pone a leer, sus temas son más variados, le encantan Obelix y Asterix, Mordelo y Filemón y, bueno...todo lo que le puede gustar a un niño, pero, sería deseable que todos los niños tuvieran la misma afición por la lectura que tiene Miguel.
Y espero que sea así siempre, y que me deje compartir su mundo, sus sueños, sus alegrías y sus tristezas, que pueda leer en sus ojos, que siga codiciando mi compañía, que me regale la misma sonrisa, que le sigan gustando mis cuentos....que al escucharme, se dibuje en su cara la misma entrega.
Tengo que añadir, que se preocupa mucho por mi y procura cuidarme; como sabe que me conviene hacer ejercicio, me lo recuerda y en sus ratos libres me enseña a jugar al futbol, ahora quiere que aprenda a darle al balón de cabeza...si se lo propone, igual lo consigue. Menos mal que como últimamente, nosotros mismos, junto a Claudia y Javi, nos dedicamos a buscar el tesoro del pirata por los campos de Cuarte, armados de palas y carretilla en mano, tenemos menos tiempo para el fútbol.
Para terminar, diré que la yaya de Miguel, como abuela no puede ser más feliz, ni más afortunada, ni puede comer más perdices, aunque eso sí, colorín colorado, estos cuentos no se han acabado.
Tengo que añadir, que se preocupa mucho por mi y procura cuidarme; como sabe que me conviene hacer ejercicio, me lo recuerda y en sus ratos libres me enseña a jugar al futbol, ahora quiere que aprenda a darle al balón de cabeza...si se lo propone, igual lo consigue. Menos mal que como últimamente, nosotros mismos, junto a Claudia y Javi, nos dedicamos a buscar el tesoro del pirata por los campos de Cuarte, armados de palas y carretilla en mano, tenemos menos tiempo para el fútbol.
Para terminar, diré que la yaya de Miguel, como abuela no puede ser más feliz, ni más afortunada, ni puede comer más perdices, aunque eso sí, colorín colorado, estos cuentos no se han acabado.
El sábado, dia 25 de mayo de 2.013, mi niño hizo su Primera Comunión. Es un gran deportista y un niño excelente, le encanta todo tipo de juegos, pero lo que más me llena de orgullo es que sigue siendo un gran lector, para él un libro sigue siendo el regalo más apreciado.
El próximo día 2 de abril de 2021, Miky cumple 18 años, es ya un joven encantador, maduro, responsable deportista, cariñoso y muy trabajador. Al haber sido tan aficionado a la lectura, tiene una cultura poco común a su edad por lo que es un gran conversador. Es muy amigo de sus amigos y, para él su mejor regalo sigue siendo un libro.