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martes, 25 de agosto de 2009

LAURA Y LA LECTURA

  Laura es una niña preciosa, simpática y adorable. Además tiene un gran mundo interior y una imaginación desbordante que la lleva , a los cinco años, a inventarse sus propios cuentos. Desde luego prefiere que se los lean, pero si no es así, recurre a la reserva que tiene en su fértil cabecita, coge un cuento en sus manos, no para que sus ilustraciones le sirven de inspiración, sino por seguir el ritual, y lo dota de contenido, comenzando así su relato.

    Acaricia con la mirada una y otra vez esas grafías que representan nuestro abecedario, ansía descifrar esos jeroglíficos, cuyo significado no llega a intuir todavía, pero que su imaginación suple con generosidad y, no puede creer que un día cercano, el misterio que encierran dará paso a un mundo apasionante.
   En el vocabulario de Laura, no podremos encontrar nunca la palabra "aburrimiento", porque cuando no sea momento de juegos ni estudios, será momento para leer. Nunca se sentirá sola, porque siempre tendrá un libro que la acompañe.  Tendrá una buena actitud ante los estudios, porque para ella leer nunca será un sacrificio. Tendrá una buena compresión oral y escrita, porque su vocabulario será rico y su curiosidad por el texto escrito, le hará ver más allá del significado literal de las palabras. Esta afición innata, en la que seguramente tienen mucho que ver sus genes, enriquecerá su acerbo cultural,  al margen de los conocimientos que adquiera con sus estudios, durante toda su vida.
   La afición a la lectura, en condiciones normales, nunca se pierde. Cada vez le exiges más a tus lecturas, y afortunadamente, siempre encuentras autores para todos los gustos. Autores que  entretienen,  enseñan,  apasionan, te hacen meditar; que te deleitan con su verso o su prosa; que te describen mundos inimaginados, vivencias insospechadas; que retratan personajes a los que puedes amar u odiar, admirar o despreciar, con  otros  puedes reír o llorar, algunos provocan la carcajada, otros te arrancan una sonrisa, los hay que nos causan irritación, en otros nos gustaría vernos reflejados. Es imposible describir de forma exahustiva la cantidad de emociones que te puede proporcionar la lectura.                                                                                                                  
   Desde el primer momento que tienes un nuevo libro en tus manos, al aficionado, ya se le desencadena un mundo de emociones, lo primero es acariciar la cubierta, leer el título, el nombre del autor y, acto seguido, con impaciencia incluso, mirar la contraportada para leer la síntesis del argumento. A continuación, si no conocemos al autor, mirar la solapa de la cubierta para leer una breve biografía sobre él. Yo también acostumbro a ojear ligeramente sus páginas para ver en que tipo de letra está escrito, si lleva o no mucho diálogo, etc., estos últimos factores no son determinantes para mi, pero forman parte de la liturgia a seguir para comprar el libro. Por fin, cuando ya estoy segura de haber encontrado el libro que en ese momento quiero leer, y sólo entonces, mis sentidos perciben el olor de la tinta impresa y siento que ese libro me pertenece.
    Los niños disfrutan muchísimo cuando son ellos mismos los que pueden elegir sus libros de cuentos. Suelo llevar a mi nieto Miguel a una librería donde los cuentos está dispuestos por edades y en mesitas bajas a fin de que los niños tengan fácil acceso a ellos. Procuro hacerlo cuando tengo bastante tiempo libre, porque Miguel en cuanto llega empieza a mirarlos todos, no sabe cual coger, y al final selecciona unos cuantos y se sienta en el suelo con ellos, después de ojearlos todos minuciosamente, los deja con cuidado, cada uno en su sitio, y quiere ver más. El proceso se repite durante todo el tiempo que le permito, al final tengo que llevármelo casi a rastras, y su elección la decide en el último momento. La verdadera fiesta ha sido, tener tantos libros a su disposición y poder ojearlos, sólo empezará a apreciar el que le he comprado al llegar  casa y sentarme con él para leerlo.
   !FELICIDADES MANU!

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