Entre todos los coros, se ofreció un extraordinario concierto, con gran variedad de piezas musicales y terminamos con una actuación conjunta, más de quinientos coralistas en el escenario, interpretando Oh happi day y el brindis de la Traviata, cuyo vídeo se puede reproducir más abajo.
Después del concierto tuvimos una cena en la que pudimos confraternizar con todos los coros, seguido de un animado baile que duró hasta las tantas de la madrugada. 
Al día siguiente, después de realizar un pasacalles por las zonas próximas a la catedral, tuvimos el honor, de que nos abrieran la puerta grande de la Catedral, que sólo se abre en dos ocasiones: el día de Jueves Santo y el día de la Festa del Llum, en que tiene lugar un fenómeno lumínico de colores, al atravesar la luz del sol el rosetón mayor y proyectarlo en la pared de enfrente. Una vez dentro, pudimos ofrecer al público que llenaba la catedral algunas canciones de nuestro repertorio y, al final de nuestra actuación nos dirigió unas palabras de agradecimiento el Cabildo Catedralicio.Fueron unos días muy gratificantes, al buen humor y la alegría que nos produce siempre estar juntos y cantar, se unió el tiempo tan esplendido que nos hizo, así como el reunirnos con compañeros de otros coros de Colegios de Abogados de España.
Posteriormente, como ya no había comida programada, fuimos a comer por grupos, aquí copio la única fotografía que tengo yo de ésa comida.
Tengo que decir, que además de cantar, que es nuestra gran afición y que la disfrutamos muchísimo, nos lo pasamos muy bien ya que somos como una gran familia, todos con mucho sentido del humor, allí donde vamos, cantamos, bromeamos, reímos y, en definitiva, nos lo pasamos genial.
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